La deuda promedio del consumidor estadounidense en tarjetas de crédito es de 8,700 dólares. Esto sin contar la deuda en hipoteca o alquiler del auto, según estadísticas de la Reserva Federal. Pero a medida que esta crisis se agudiza, los consumidores impulsivos han visto sus finanzas como un castillo de naipes y han puesto en peligro la estabilidad financiera de la familia.
Para mucho es y será una lección que le costará muy caro. Por mencionar solo algunas, “el error más grande entre muchos consumidores ha sido tener demasiadas tarjetas de crédito y hacer transferencia de balance”, afirma Mercedes Eggleton García, vicepresidente de Crédito de Consumo de Master Card. Estas transferencias de deuda, de una tarjeta de crédito a otra, tienen por lo general un cobro del 3 por ciento del total de la deuda.
Prepago al rescate
Pero para los que no pueden o no quieren lidiar con los desbalances o gastos innecesarios, pueden recurrir a varias otras herramientas financieras como las tarjetas de crédito prepagadas. Esta podría ser una solución para los que aún les falta ser más disciplinados o responsable en el uso del dinero.
Por ejemplo, unas de las ventajas de la tarjeta de crédito prepagada Master Card es que las compañías pueden depositar el salario de un trabajador a la cuenta de la tarjeta y así el consumidor evitará pagar una comisión por el cobro de cheque en las casas de cambio.
“La tarjeta prepagada ofrece más protección, incluyendo el beneficio “Cero Responsabilidad” por compras no autorizadas y es una alternativa segura cuando necesitas cargar grandes sumas de dinero”, sostiene Eggleton. Tampoco se necesita tener una cuenta de banco ni revisión de crédito para obtener una de estas tarjetas. Se puede abrir una cuenta con la matricula consular o pasaporte. Otros de los atributos es que los consumidores pueden revisar el saldo de la tarjeta en el internet.
Sin lugar a dudas, el verificar y revisar el estado de cuenta de la tarjeta es una forma segura de controlar los gastos y conocer cuánto gastas y en qué, enfatiza la representante de Master Card, Eggleton García. Pero antes de adquirir una tarjeta prepagada, investiga primero los cargos por mantenimiento o comisiones, ya que varían dependiendo de la compañía emisora.
Primero investiga cuáles son los montos de la tarjeta y que cubren. Las comisiones varían y pueden ser desde un pago único a un pago mensual o incluso anual o pueden estar determinados por las transacciones y uso de la tarjeta.
Luego identifica las diferencias ya que existen diferentes tipos de comisión dependiendo del uso de la tarjeta. Y por último, escoge la tarjeta que funciona mejor de acuerdo a tus necesidades. Revisa el tipo de comisiones en la parte posterior de la tarjeta antes de adquirirla. Visita la página internet del proveedor o llama el número de atención al consumidor para obtener mayor información y expresar tus dudas y preguntas.
Sin lugar a dudas, una tarjeta prepagada es una eficaz herramienta para los que no pueden tomar control de sus finanzas personales.











