El hablar por el teléfono celular mientras se conduce, el no abrocharse los cinturones de seguridad y conducir en estado de ebriedad son como un cáncer que aqueja a nuestra juventud. Algunas investigaciones han revelado que la mayor probabilidad de estar involucrado en un accidente automovilístico mortal en la vida de una persona ocurre durante los primeros 6 a 12 meses después de recibir una licencia para conducir y durante los años de adolescencia.
Pero a pesar de ello, muchos padres se quedan con los brazos cruzados y no ponen reglas firmas antes de entregar las llaves del carro. Para muestra solo basta un botón. Dos nuevos estudios revelan que los accidentes entre jóvenes están altamente vinculados a la manera en la que estos adolescentes y sus padres se comunican entre si, y la forma en la que se establecen las reglas de seguridad.
Quizás demasiada libertad a sus hijos no sería saludable. Y eso lo podemos percibir con el primer estudio, la cual muestra que en los hogares en donde los padres plantean reglas claras a sus hijos, se interesan por los lugares a dónde van y con quién van, se disminuye a la mitad el riesgo de un accidente.
También, se disminuye en un 71 por ciento la incidencia de que se conduzca bajo estado de ebriedad.Además, aunque parezca una ficción, pero un segundo estudio reveló que los adolescentes que informaron ser los conductores principales de su vehículo aumentan al doble las posibilidades de estar involucrados en un accidente, en comparación con adolescentes que dijeron compartir su vehículo con otros miembros de la familia.
Cerca del 75 por ciento de los adolescentes encuestados informaron ser los principales conductores de su automóvil."Una vez que están detrás del volante, los adolescentes tienen la máxima responsabilidad de su comportamiento", menciona Kenneth Ginsburg, coautor de este estudio.
“Pero los jóvenes que han dicho que sus padres han establecido reglas de manera solidaria, disminuyeron a la mitad la probabilidad de involucrarse en un accidente, comparados con los adolescentes que vieron a sus padres menos involucrados”.
Los investigadores explican que hay cosas concretas que los padres pueden hacer para mantener a los adolescentes más seguros mientras conducen un automóvil. Por ejemplo, establecer normas concretas para conducir; hablar con los jóvenes acerca de a dónde van y con quien están; y asegurarse de que los adolescentes conozcan que las reglas están impuestas para maximizar su seguridad – y no porque se desea controlarlos.
Este acercamiento puede hacer más probable que ellos le compartan a los padres lo que está ocurriendo en sus vidas, y ayudándoles a acatar mejor las reglas establecidas”, sostiene Ginsburg.
Los padres que necesiten recursos sobre como establecer normas efectivas en la proyteccion de conductores adolescentes, puede visitar la página de internet www.chop.edu/youngdrivers y www.statefarm.com/teendriving.Lo mejor de todo es prevenir antes que lamentar. Ningún padre debe subestimar esta vulnerabilidad entre los jovenes y deben imponer sus reglas antes de entregar las llaves de su auto.
