• Carmen Cabezudo

Música online sigue sonando fuerte gracias al avance tecnológico


LIMA - Tengo las siguientes preguntas sobre el presente y futuro de la industria de la música grabada para consumo masivo, concepto adaptado a las nuevas reglas del mercado que, ante una mayor customización, posicionó por fin el servicio “on demand”.


La primera: ¿ha contribuido la explosión tecnológica –con el streaming como motor- a democratizar el acceso a escuchar música en los mercados más informales, incluso, como varios de los segmentos que buscan máximo beneficio a menor precio?


La segunda: ¿cuál es el mercado que queda ahora disponible para la industria del CD y los vinilos? ¿o estamos asistiendo a su entierro definitivo?


La tercera: ¿qué oferta brindan las compañías de equipos de audio para el mercado doméstico en formato no digital? ¿Quedan soportes para satisfacer a audiófilos clásicos y melómanos que exigen una calidad específica de audio, propia de los estilos de lo que más les gusta escuchar a ellos?


La cuarta: ¿será la presión competitiva que enfrentan hoy las gigantes de la música por aplicativo el disparador de una siguiente era, que impulse otros valores para el producto “música grabada”, como el factor nostalgia de una generación de compradores pudientes como es la generación ochentera?


Lo que ya es una realidad, es que el consumo de música grabada sigue viento en popa. Cada aplicación exhibe una oferta gratuita dependiente de la descarga y fidelización del usuario, y posteriormente, la libertad de este para avanzar hacia paquetes de pago por menos de US$10 dólares en la mayoría de los casos, con un servicio cada vez más customizado.


Algunas otras respuestas sobre la categoría general

Medir la categoría música grabada, en general, es la que a fin de cuentas le interesa a la industria, y a nivel de producto funcional, ella crece al margen del posicionamiento de los soportes.


En ese sentido me parece solvente el abordaje de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), que representa la industria discográfica en todo el mundo con unos 1300 miembros en 57 países y asociaciones afiliadas de la industria en 45 países.

En su reporte difundido hasta abril 2021, dice la IFPI, “el mercado mundial de música grabada creció un 7,4% en 2020, el sexto año consecutivo de crecimiento”.


Se detalla que las cifras publicadas en el Informe Global de Música (de la misma organización) muestran que los ingresos totales para 2020 fueron de 21.600 millones de dólares.


Añade que “el crecimiento fue impulsado por el streaming, especialmente por los ingresos en la modalidad de pago por suscripción, que aumentaron un 18,5%. A fines de 2020 había 443 millones de usuarios de cuentas de pago por suscripción”.


Así, el crecimiento de los ingresos por streaming –informa- compensó con creces la disminución de los ingresos de otros formatos, incluidas las ventas por soportes físicos (CD y vinilos), que disminuyeron un 4,7%; e ingresos por derechos de comunicación al público, que disminuyeron un 10,1%, en gran parte como resultado de la pandemia de COVID-19.

Según IFPI, los ingresos por música grabada aumentaron un 15,9% en América Latina en 2020, lo que la convierte en la región de más rápido crecimiento a nivel mundial. Este crecimiento aumentó la participación de la región en el mercado mundial de música grabada al 3,6%, frente al 3,3% en 2019.


La organización reporta que “los ingresos en América Latina siguieron dominados por el streaming, que creció un 30,2% en 2020 y representó el 84,1% de los ingresos de la región. Este crecimiento digital se explica en parte por un mayor acceso a Internet. En los tres mercados más grandes de América Latina (Brasil, México y Argentina), la tasa de penetración de los usuarios de Internet superó el 75% en 2020, en comparación con menos del 50% en 2015”.

Finalmente, si alguien desea dar respuesta a mis preguntas planteadas al inicio, un abordaje un tanto más psicográfico, me pueden escribir a cc@commarkperu.com. Y que siga la música.

*Sobre la IFPI.- Según descripción de su sitio oficial, la Secretaría internacional de la IFPI tiene su sede en Londres y está vinculada a las oficinas regionales en Bruselas, Hong Kong y Miami.




Carmen Cabezudo es periodista de negocios en Lima, consultora en materia de comunicación estratégica, asesora de prensa y entrenadora de vocería profesional.

En más de 20 años, ha dirigido publicaciones empresariales propias y de importantes gremios empresariales y grupos económicos en Perú.